"Da Vinci decía: 'somos humanos. Nadie es perfecto’”.
Dos décadas después de que la gran Meryl Streep nos mostrara su cara más déspota y antipática, vuelven los responsables de la ficticia revista Runway, inspirada en la estadounidense Vogue, para reivindicar sus terribles "problemas" de ricos estresados dentro del mundo de la moda neoyorquina.
Con Anne Hathaway a la cabeza del reparto, y acompañada de la también cuarentañera Emily Blunt, repite en el cast Stanley Tucci, como la mano derecha de su jefa -Streep-. En el papel del marido de la directora de la revista aparece Kenneth Branagh, espléndido a sus 65 años.
En el terreno de los cameos y las breves apariciones destacan Lady Gaga, cantando un tema en pantalla y varios de la banda sonora, y Lucy Liu, como una potentada millonaria. Los aficionados a la moda también podrán reconocer a un buen número de top models y diseñadores de renombre (Naomi Campbell, Heidi Klum, Ashley Graham, Donatella Versace...).
La secuela en cuestión no es más que una nueva prueba de la falta de ideas en Hollywood, donde durante dos horas apenas nos obliga a esbozar una sonrisa, a pesar de tratarse de una comedia con un buen presupuesto filmada en el Nueva York más adinerado y en la Milán más pija. Eso sí, la historia, el vestuario y el trabajo actoral nos recuerdan que existe un superficial mundo donde lo que importa es la apariencia y la ostentación, lejos de la cruda realidad de la mayoría.
Raúl Cabral.
Puntuación personal: 5,5











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