“Algunas vínculos son para siempre.”
David Ayer tiene en su reciente haber varias cintas de acción perfectamente prescindibles, pero este otoño nos invita a disfrutar de su último estreno con sabor a un auténtico delicatessen salvaje.
Brad Pitt, a sus envidiables 62 años, protagoniza este drama de aventuras junto a su incansable compañero de fatigas en la ficción, un pastor alemán interpretado por cuatro increíbles canes, y pone a prueba sus dotes en el mundo de la supervivencia.
La película es una oda a la amistad y a la implacable naturaleza, donde ambos personajes sufrirán accidentes, ataques y peligros que procurarán sortear apoyándose el uno en el otro.
Pitt y Ayer (quienes coincidieron hace una década en la magnífica “Corazones de Acero “), producen este sorprendente largometraje de 100 minutos de adrenalina, acción y belleza, y junto al exboína verde al que interpreta el actor y su increíble compañero de "tres patas” (cosas de la guerra), tiene un breve papel el septuagenario J.K. Simmons (“Whiplash”); uno de los más grandes secundarios estadounidenses que haya conocido el Séptimo Arte.
“No es por quién vives, es por quién darías la vida.”
El guion se sustenta en ambos compañeros y en unos paisajes tan hermosos como letales, los cuales forman parte de la nación de Nueva Zelanda, que hace las veces del estado de Alaska. Para la acertada banda sonora, el director ha contado una vez más con su compositor fetiche con quien ha trabajado en sus últimas obras cinematográficas.
Raúl Cabral.
Puntuación personal: 7,5













